Reacciones en la cena de Nochebuena

Cuando te despiertas al día siguiente con algo de resaquilla y te enteras de que sobró marisco de anoche.




Cuando tu primo te dice ''vete al baño que te he pintado una, te espero fuera con un nevadito'



Cuando te crees que ya han acabado de sacar platos y al rato te dicen: VOY A SACAR LA CARNE



Cuando te llaman para salir de fiesta



Cuando tu cuñada dice podriamos hacernos fotos y cantar villancicos



Cuando tus tios te enseñan de su móvil fotomontajes que llevan más de 5 años en internet



Cuando tu primo de 12 años te dice mira mi instagram y ves sus selfies en el baño




Cuando ves que a tus primos pequeños les han traído muchísimos regalos, y a ti ni unos tristes calcetines




Cuando ves a tu padre con dos cubatas que empieza a hacer el ridiculo



Cuando va a empezar la tipica partida de bingo y te llaman tus colegas que están abajo esperándote



Cuando tu primo gay se presenta con un "amigo" a cenar.



Cuando llevas a tu novia y tu tio hace una broma contando algo intimo de cuando eras pequeño.




Cuando empiezan a repartir regalos a los niños y ves que para ti no hay nada




Cuando los mayores empiezan a hablar de sexo



Cuando te vas para casa a contar los sobres que han caido de los abuelos y los tios




Cuando llega la prima buenorra arregladita para ir después de fiesta



Cuando, con dos copas de más, tu cuñao te cuenta como lleva las acciones



Cuando tu tío te llama desde otro sitio de la casa para darte el sobre con dinero.




Cuando entran tus tias por la puerta y buscan darte 2 besos para sobarte.



Cuando tus tios empiezan a contar chistes guarros



Cuando tu cuñada te dice que has descubierto una página de Facebook que se llama Cabronazi



Cuando llevas toda la tarde de cervezas e intentas aparentar normalidad durante la cena



Cuando tu tio te dice que a tu edad ya estaba casado y con hijos




Cuando aún están preparando la cena y te mueres de hambre...




Cuando los puretas de la familia van torrijas, se vienen arriba, apartan la mesa y se ponen a bailar con un CD mix del verano 2004



Cuando tu hermano pequeño habla de tu ex delante de tu novia



Cuando saludas a tu tío y no sabes si darle un beso, la mano o un abrazo



Cuando tu madre saca los juegos de mesa que tienen mas de 20 años para jugar en familia.




Cuando te dicen que va el cafe... pero de repente tu tia grita "NOOOO, QUE AUN QUEDA LA CARNEEEEE"


¿En qué nos hemos convertido?









































WhatsApp... ¡Qué guasa!

Seguro que la mayoría de vosotros tenéis la aplicación WhatsApp instalada en vuestro teléfono móvil. ¿Verdad que si? Yo la desinstalé hace un tiempo cuando me dí cuenta que esta herramienta no se ajusta a la realidad. ¿no me creéis? Ahora imaginemos, por un momento, que las conversaciones que hemos tenido por este medio las hubiéramos tenido en riguroso directo. Francamente, no me imagino a mi madre acercándose a mi para decirme si voy a ir a comer a casa y después guiñarme tres veces el ojo y sacarme la lengua en cuatro ocasiones. ¿Vosotros si? Además, con lo que tarda en escribir una frase, donde el "escribiendo" se me hace más largo que cruzar el campo de "Oliver y Benji" en un día de resaca, me da la sensación que la pobre de mi madre tiene problemas severos de tartamudez. 

Tampoco "compro" el "Buenos días guapo" de mi novia junto con 7 caritas sonrientes. Cuando se despierta conmigo no le puedo hablar hasta que pasa una hora (o dos) desde que se levanta. Recuerdo que una mañana que respondí a ese mensaje con un "Cabrón, devuelve el móvil a mi chica". WhatsApp y pareja es un concepto que no casa. Ahora mismo seguro que una pareja de enamorados dejan su relación por culpa de esta herramienta. Y ahora…. ¡Otra! Y así sucesivamente. A mi primera novia la veía una vez por semana y la llamaba, desde la cabina, otra. Éramos tan felices y libres, que aprovechábamos ese tiempo que teníamos al máximo. ¿Con mi última novia? Le tenía que dar los buenos días, mandarle un "selfie" de mi cara al despertar, una foto de la ropa que llevaría al trabajo, otra del café y la tostada así como justificar la última hora de conexión en caso de que no coincidiera con la suya. ¡Vértigo de buena mañana y con los ojos como un chino del sueño! 

WhatsApp te da esa libertad de decir aquello que piensas pero que en persona te cuesta decir. Al principio de la relación utilizas esta herramienta para decir todo aquello que te molesta de tu pareja, siempre finalizando la frase con un guiño para suavizar el contenido. Yo prefería poner el icono del monito tapándose los ojos. Me parecía tan adorable que si mi novia me mandara un mensaje diciéndome: "Nene, anoche salí, bebí mucho y me lo acabé montando con 4 chicos. Lo siento" y lo remata con el monito, no solo la perdonaría sino que le llevaría unas pastillas para la resaca y un zumo de naranja, recién exprimido. Como os decía, al principio WhatsApp es ideal para esas pequeñas puntualizaciones necesarias en toda relación de pareja. Pero pasa el tiempo, la confianza aumenta y te encuentras un domingo enviando audios de tus pedos a tu novia. Lo peor no es eso, sino que te responde con otra ventosidad, encima es más estruenda que la tuya y todo apunta que huele peor. Juntar WhatsApp con la confianza es como poner piña en la pizza. Da asco, se mire por donde se mire. 

¿Y los grupos de WhatsApp qué? ¿Qué me decís? Que si grupo con los compañeros de colegio que hace 8 años que no ves y te importan lo mismo que el modus de apareamiento del pinguïno , otro con los del trabajo, otro con los del trabajo quitando al pelma de recepción y al jefe, otro con la familia. ¡Ya está bien! Si estáis en grupos de hombres seguramente tendrás más porno en tu móvil que la base de datos de Pornhub, mientras si estás en un grupo de mujeres tendrás miles de fotos de bebés y, los viernes, la imagen de un bombero o policía sexy informándote que ya llega el fin de semana. El resto, paja. A mi me expulsaron de uno de estos grupos por mala conducta y es que cada puto viernes Manolo compartía una imagen de un pivonazo en discotecas o ambientes festivos, añadiendo mensajes como "A darlo todo chavales" o "Hoy reventamos la ciudad". Un viernes, cansado de los aires de grandeza de mi pseudoamigo le respondí: Manolo, jugar al buscaminas mientras bebes sidra a escondidas de tu mujer no es "darlo todo". Y caí fulminado. Manolo, además de calzonazos, era el administrador. 

Me quité de WhatsApp el día que me dejó mi novia. Iba a hacerlo en persona, pero del "tenemos que hablar" al "hay otro" van cuatro frases y ocho emoticonos de enfado o de no entender nada. Y te deja sin monitos ni nada. A pelo y sin vaselina. Al principio tiré de orgullo barriero y puse "estados" que daban entender que estaba rehaciendo mi vida, incluso me ponía fotos de perfil con amigas para que los celos se apoderaban de la chica que aún quería. Pero todo eso era en vano, ella ya era feliz con su nueva adquisición y yo acabé mandando audios con voz triste y prellorosa hasta que fui bloqueado por brasas, y eso en cierta manera fue un alivio por dejar de ver la foto de perfil de mi chica con un tipo, más alto, más guapo y más fuerte que yo. 

Desde que no tengo WhatsApp soy más feliz, aunque ahora no tengo amigos. Me encuentro más desplazado que Mas del sentimiento español. Y eso que a día de hoy la mayoría tienen mensajes y llamadas gratuitas. Pero les cuesta salir más del WhatsApp que de debajo del brasero una noche de enero.

Las mentiras del feminismo

1. La mujer española está discriminada laboralmente ya que gana menos y ocupa cargos de menor responsabilidad 

Mentira. 

Lo que nunca nos han querido contar es que: Al contrario que en países más avanzados, en España no existen medidas para conciliar vida laboral y familiar, constituyendo esto un escollo para toda mujer trabajadora con planes de maternidad. La mujer trabaja fuera del hogar a la semana 6,2 horas menos que el hombre. Es cierto que dentro del hogar trabaja unas 6,8 horas semanales más, pero el hombre aporta 71,15 euros semanales más para el sustento del hogar, siendo el valor de mercado medio estimado del trabajo extra realizado por la mujer a la semana en el hogar unos 68 euros (6,8h x 10€/hora). Por lo tanto, el tal llamado "trabajo no remunerado" no es más que un mito fruto de reflexiones pueriles. La mujer es menos emprendedora que el hombre. En la población activa femenina, tan sólo el 3% son empresarias y el 8% autónomas, frente al 7% de empresarios y 12% de autónomos en la población activa masculina. La mujer es mejor estudiante, pero elige oficios y carreras peor pagados y menos solicitados. Por ejemplo, es mayoría en carreras de humanidades o letras, pero minoría (30%) en carreras técnicas. El hombre se distribuye sectorialmente, sin embargo, el 87% de mujeres trabajadoras se concentra en el sector Servicios. No es de sorprender que el 90% de accidentes laborales graves o mortales los sufra el hombre. 

Según el estudio realizado en España y el Reino Unido por la prestigiosa socióloga Catherine Hakim, el 20% de mujeres trabajadoras elige volcarse en el trabajo, otro 20% en la familia, y el 60% restante prefiere compaginar familia y trabajo. En cuanto al hombre, el 50% elige volcarse en el trabajo, y el otro 50% prefiere compaginar familia y trabajo. Tan sólo el 25% de los candidatos en procesos de selección para puestos directivos son mujeres. Por lógica, la misma proporción cabe esperar en las actuales juntas directivas. Voceros del feminismo de género, sostienen que la mujer gana menos por hora por exactamente el mismo trabajo. Esto no es cierto, y además fue desmentido en su día por el ministro de Trabajo (El País, 12/03/2006) y el secretario general de CCOO (Los Desayunos de TVE, 10/10/2007). Si esto fuera cierto, las empresas contratarían mujeres antes que hombres, cosa que no ocurre. 

 2. En los casos de violencia doméstica, la mujer siempre es víctima, y el hombre siempre es agresor. 

Mentira. 

Según el anuario estadístico del Ministerio del Interior, el 36% de las personas asesinadas en el hogar son varones, y el 23% de maltratados también. El 18% de asesinados por su cónyuge son varones, y el 15% de maltratados por su cónyuge también. Según el Centro Reina Sofía, más de 5.000 niños son maltratados por su madre anualmente, un 25% más que los maltratados por su padre. Pasar más tiempo con ellos no es excusa. ¿Por qué gobierno y medios de comunicación, se ensañan en hacer publicidad sobre la violencia contra la mujer únicamente? ¿Existen los juzgados de violencia sobre el hombre? ¿Acaso vale más la vida de una mujer que la de un hombre, un niño o un anciano? ¿Pero qué farsa macabra es esta? Además, se cometen en total, dentro y fuera del hogar, el doble de asesinatos de hombres que de mujeres. Sin olvidar el suicidio de hombres separados o divorciados, unos quinientos al año, pudiendo imaginarse el porqué. ¿Qué es esto último sino "violencia de género" institucional? Pero aun así, esto está muy lejos de lo que realmente ocurre en nuestros hogares. Numerosos estudios, entre ellos los realizados por la Asociación para el Estudio del Maltrato y del Abuso (AEMA), muestran que la violencia en la pareja heterosexual es bidireccional y simétrica, es decir, que la mujer ejerce tanta violencia como el hombre. La única diferencia estriba en la fuerza física, en la capacidad para lesionar. Nos atrevemos a conjeturar, que debido a circunstancias psicológicas, culturales y jurídicas, el hombre prefiere sufrir en silencio, por miedo entre otras cosas, a perder su casa, hijos y parte de su renta, ya que tiene todas las de perder, por haber nacido varón. La mujer en cambio, tiene todas las de ganar, sólo tiene que interponer una denuncia por maltrato falsa o absurda, y esperar a que la maquinaria de género haga su trabajo. No es de extrañar, que haya seis veces más denuncias de mujeres que de hombres. 


 3. La mujer española es víctima de un patriarcado machista que la oprime y discrimina. 

Mentira. 

El estado español concede a la mujer toda clase de privilegios, favoritismos y prebendas por el simple hecho de haber nacido mujer, mientras que al hombre le son arrebatados derechos fundamentales consagrados en la Constitución y en la Declaración Universal de Derechos Humanos, entre ellos: 

  • El derecho a ser o no ser padre: Hoy en día las funciones paternales de un hombre se reducen a las dos efes: fecundar y financiar. Ante un eventual embarazo, una mujer puede unilateralmente obligar a un hombre a ser padre en contra de su voluntad. Nada le protege. Tener un hijo, al igual que un embarazo, es cosa de dos, y por lógica e igualdad, debe decidirse por consenso. Tener un hijo no es parir un bebé, sino un proyecto entre dos personas que dura 18 años. Aun así, el 85% de fallos judiciales por separación o divorcio, conceden la custodia exclusiva de los hijos, el disfrute exclusivo de la vivienda de ambos, y una pensión alimenticia desorbitada, a la mujer. Resulta irónico que las feministas de género, abanderadas ellas de la igualdad, se opongan ferozmente a la custodia compartida. Es de sentido común, que igualdad y custodia compartida son inseparables. Además, está demostrado que es lo más beneficioso para los hijos. No es de sorprender que sea la opción por defecto en la mayoría de países europeos. 
  • El derecho a amparase en el principio de presunción de inocencia: Ante una denuncia por supuesto maltrato interpuesta por una mujer contra un hombre, la Ley Integral contra la Violencia de Género (o bien, Ley del por si acaso), promulgada por PSOE y PP, aparte de olvidar a hombres, niños y ancianos maltratados, y no proteger a la mujer ya que el número de mujeres asesinadas en el hogar no ha descendido desde su puesta en vigor, invierte la carga de la prueba, correspondiendo al hombre la obligación de demostrar su propia inocencia. Es decir, todo hombre es culpable hasta que se demuestre lo contrario, algo totalmente contrario a los artículos 9, 14 y 24 de la Constitución, y sin ninguna cabida en un estado de derecho. Aparte de esto, establece penas más duras para maltratadores que para maltratadoras, pisoteando desvergonzadamente la igualdad ante la ley. Si un hombre pega un empujón a una mujer, se le castiga con cárcel. Si una mujer hace lo mismo, se le absuelve. Qué profundo sentido de la igualdad. Sin pruebas, ni testigos, ni investigación alguna, el denunciado es detenido, expulsado de su propia casa, le es arrebatada la custodia de sus hijos, y es dictada contra él una orden de alejamiento. En la mayoría de casos, el juicio se celebra a puerta cerrada, y al denunciado no se le deja ni elegir abogado, ni tiempo para reunir pruebas o testigos a su favor, y a veces, ni asistir al juicio. Lo cual ha provocado que miles de mujeres y abogados sin escrúpulos, buscando un divorcio rápido y ventajoso, hayan presentado una avalancha de denuncias falsas o absurdas, que colapsan recursos policiales y juzgados, cuyas repercusiones son: Falta de debida protección para las mujeres verdaderamente maltratadas por un lado, y miles de hombres inocentes detenidos, encarcelados, destrozados, arruinados y estigmatizados de por vida, por otro.
  • El derecho a no ser discriminado por su sexo: La Ley de la "Igualdad", promulgada también por PSOE y PP, promueve todo un paquete de medidas discriminatorias contra el hombre, denominado "discriminación positiva". Como en todos los casos de discriminación, hay un lado positivo (la beneficiada), y uno negativo (el perjudicado).                                                                                                                                                                                                                       La mujer en España, entre otras cosas, goza de: 
  • Privilegios en oposiciones: en algunas áreas de la administración pública, un porcentaje de las plazas se reserva para mujeres, y el resto para hombres y mujeres. 
  • Pruebas físicas reducidas para entrar en la policía, bomberos o ejército. 
  • Ayudas, formación y asistencias gratuitas, más subvenciones, y créditos sin avales o a menor interés. 
  • Mayor cantidad de fondos destinados a cubrir la sanidad de la mujer que la del hombre, a pesar de que la mujer vive más, pero cotiza menos a la Seguridad Social. 
  • Rebajas fiscales y poder jubilarse cinco años antes, a pesar de que vive más y cotiza menos.
  • Viviendas de protección oficial, teléfonos de ayuda y casas de acogida para maltratadas, pero no para maltratados. 
  • A pesar de que el paro masculino supera al femenino, el INEM reserva una parte de los puestos disponibles para mujeres, y el resto para hombres y mujeres. 
  • El 40% de altos cargos directivos y públicos, y candidaturas electorales, se reservan para mujeres, subordinando meritos, experiencia y aptitudes al sexo. Cabe decir, que tales privilegios feudales, resultan peyorativos respecto a la mujer, por considerarla "menos" que el hombre, por considerar que una mujer necesita una ayuda para llegar a ser lo mismo que un hombre. Aparte de esto, la Ley de la "Igualdad", protege celosamente la dignidad de la mujer pero abandona la del hombre. Criminaliza cualquier conducta por parte de un hombre, que por inocente que fuera, pudiera suscitar indignidad o acoso en una mujer. Es ella quien decide. El hombre queda totalmente desamparado, pendiente de la buena o mala fe de la mujer con quien tope. La mujer es intocable, pero al hombre se le puede ofender, denigrar, marginar y discriminar, es lo políticamente correcto.                                                                                                                                                                                                                                     ¿Acaso deben los hombres de ahora pagar por los pecados de los hombres de antaño? ¿Acaso deben las mujeres de ahora ser indemnizadas por lo ocurrido a las mujeres de antaño? ¿Pero qué disparate es ese? Estas políticas hembristas, aparte de aberrantes, son contrarias a nuestra Constitución, y a los artículos 2, 7, 9, 10, 11 y 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. ¿Pero cuál es la explicación a tanta sinrazón? ¿Qué se esconde detrás de todo esto? VOTOS Y DINERO. Una auténtica orgía presupuestaria, miles de millones de euros, destinados a mantener y subvencionar los numerosos organismos, entidades, cargos públicos y organizaciones sanguijuela, que han florecido alrededor de la boyante industria del maltrato y la igualdad, la mayoría de ellos afines al PSOE, y en menor grado al PP. Lógicamente ambos partidos apoyan estas políticas de manera incondicional. TENLO MUY EN CUENTA LA PROXIMA VEZ QUE VOTES. Es evidente que existe disparidad entre hombres y mujeres. Pero no se debe a aquello que la acientífica ideología de género, mediante un ejercicio de censura y desinformación brutal, nos pretende hacer creer, tomándonos por idiotas. Ese patriarcado, ese enemigo inexistente, y por lo tanto imposible de vencer, y por lo tanto eternamente lucrativo. Numerosos estudios, demuestran que cerebro y sistema endocrino de hombres y mujeres son innatamente diferentes. Por lo tanto el camino hacia la paridad, no consiste en consolidar la dependencia de la mujer mediante ayudas peyorativas e injustas, sino en estimularla y animarla para que avance.

7N: El doble rasero de una sociedad enferma

Este pasado sábado miles de personas salieron a la calle para pedir que la violencia machista esté considerada como "cuestión de estado". No hace falta decir que estamos ante un tema muy delicado y es que por desgracia cada vez son más las mujeres que mueren de forma cruel, injusta y dolorosa en manos de sus maridos o ex-parejas. Cada vez aumenta el número de víctimas y es evidente que hay que actuar para acabar con esta situación, sin embargo hay que hacerlo de forma cívica, coherente y evitando los colectivos. Ante la violencia, tanto hombres como mujeres, debemos unirnos.

La manifestación del pasado 7 de noviembre era contra la "VIOLENCIA MACHISTA". Pero... ¿Por qué una manifestación contra la VIOLENCIA DE GÉNERO? ¿Por qué no dejamos de etiquetas de sexos y nos unimos para acabar con esta lacra que tanto daño está haciendo? Realmente lo visto este fin de semana es un flaco favor a la sociedad actual así como siembra un mal precedente como es señalar al hombre como enemigo.

A día de hoy hablar "denunciar" este tema te convierte automáticamente en un "cuñao" y, lo que es peor, en un machista y misógino. Las nuevas generaciones crecen con la lección aprendida y no dudarán en insultarte si no defiendes a la mujer por encima de todo, creando una sociedad desigual, injusta y enferma, basada en el odio hacia un colectivo que cada vez está más cansado y hastiado por tener que aguantar este colectivo de personas que se hacen llamar feministas, pero este concepto les queda grande y ancho cuando el principal concepto de este movimiento es la IGUALDAD.

Lo del 7N fue un nuevo y triste ejemplo de que la sociedad actual está dividida a la hora de aplacar la violencia de género. La mujer rema por su cuenta mientras que el hombre está con las manos atadas, puesto que si alzas la voz para denunciar la VIOLENCIA HEMBRISTA se te tachará, una vez más, de machista.

Es cierto que mueren más mujeres que hombres por violencia de género. Por ejemplo en 2003 murieron 65 mujeres y 13 hombres por violencia de género. Casualmente desde 2007 se dejaron de publicar listas acerca de los hombres que mueren anualmente por esta causa y para saber cuantos son los hombres que pierden injustamente su vida hay que tirar de hemeroteca. ¿Sabéis cuantos hombres murieron por violencia de género en 2014? ¡30!  Ese mismo año fallecieron por la misma causa 59 mujeres. Aunque el número de mujeres sigue siendo superior, es evidente que los casos de hombres muertes no son aislados y van en aumento.

  • ¿Por qué se oculta esta información? ¿Por qué las feministas, que buscan la igualdad, no se quejan de ello?

Por otra parte, hay que hacer también mención especial a las pocas ayudas y recursos que tienen los hombres a la hora de denunciar un caso de maltrato, que se reducen a cero. Sin embargo las mujeres cuentan con un teléfono, atención inmediata y especializada o incluso una paga por denunciar. ¿No creéis también justo equiparar estos recursos para todo aquel que sea maltratado? 

  • ¿Por qué las feministas, que buscan la igualdad, no se quejan de ello?

La violencia no tiene justificación. Ningún tipo de maltrato debe ser permitido, sin embargo hay que buscar las causas que hacen posible esta situación. ¿Por qué se mata a una pareja o ex pareja? Es evidente que el móvil de los celos y la desconfianza es la principal razón, máxime cuando la gran mayoría de episodios de violencia de género tienen lugar después de una separación. Una causa que, hasta donde yo sé, no entiende de sexos. No nos podemos olvidar tampoco de la precaria e injusta situación en la que queda un padre divorciado en España, situación que aumenta enormemente el número de suicidios que también deberían ser considerados como, "violencia de género" aunque sea de forma indirecta. ¿O ahora no interesa? Esta situación no solamente aumenta el número de suicidios sino que además hace crecer la cifra de mujeres enterradas cada año, donde las crueles leyes dejan al hombre "muerto en vida". Sin casa y viendo a lo que más quieren (sus hijos) a cuentagotas. ¿Es justo que un padre únicamente pueda estar con sus hijos cuatro días al mes? ¿Es justo que el hombre que se metió en tu relación viva en la casa que pagas y disfrute más de tus hijos que tú? Quizás si las leyes fueran más justas y lógicas no tendríamos tantos hombres que se mueven por el odio y rencor, quizás tendríamos una sociedad más justa y las cifras de crímenes por violencia de género descenderían.

Pero esto es una utopía. Medios de comunicación, políticos y sociedad en general ha decidido quitarse la careta y subirse al carro del que más ruido hace y señalando al hombre como único enemigo a batir. Y no te salgas del camino que serás señalado, insultado y amenazado.

Sociedad enferma. Que paren España que yo me bajo.

Exiliado en Colombia.

¿Es la mujer superficial?

A día de hoy siguen habiendo incrédulos e inocentes que "compran" aquello de que la mujer estándar busca un hombre bondadoso, con sentido del humor, protector, inteligente... Valores que, tal y como vamos a explicar a continuación,  no dejan de ser secundarios.

La mujer, al igual que el hombre, se fija primeramente en el físico. A partir de ahí ya nos interesaremos por el resto de valores y personalidad de esa persona. ¿Por qué las mujeres necesitan justificar esta situación natural? ¿Por qué el 90 % de las mujeres se autoengañan con el discurso de que quieren un hombre que las trate bien, detallista y bla bla bla? La respuesta es simple: Quieren ser respetadas y considerarse dignas.  En primer lugar tendrían que restar importancia "al que dirán". Cuando te suda la punta de la polla o el botón del clítoris lo que piensen de ti te quitas un peso de encima acojonante. En segundo lugar, son muchas las que quedan en evidencia cuando acaban con un malote que tiene de todo menos respeto por su pareja. Pero tú... ¿No eras la que buscaba un chico que la tratara bien? Todos conocemos más de un caso así. ¿Verdad? Para ser digno hay que ser sincero y consecuente con uno mismo. Queremos gustar a los demás y no nos preocupamos en gustarnos a nosotros mismos, hasta que llega un día que te das cuenta que has estado perdiendo el tiempo y fuerzas en justificarse ante personas que, salvo excepciones, van y vienen.

Me encantaría que la mujer saliera del armario de la superficialidad. Que asumiera que le gustan los tios buenos, el abdominal marcado y la "V" que señala el camino hacia el ciruelo. Me parece mucho más digno que alimentar la ilusión de decenas de pagafantas que creen que cumplen todos los requisitos que exige la "mujer de su vida". Pero te olvidas de uno, majete. Eres feo. Te sobran unos quilos o incluso el que la trates tan bien te condena como "eterno amigo". Porque esa es otra. La experiencia, que no es poca, me dice que una mujer necesita que un tío le de caña y que, en cierta manera, la trate "mal". Lo pongo entrecomillas porque, en ningún caso, justificaría ningún tipo de maltrato (psicológico o físico) pero la realidad es que son muchas las que se quedan "pilladas" por tios que las desprecian o no las tratan de forma correcta. Esto es así y no hay lugar a debate. Al final, cuando pasan de los 30' o 35' si que suelen exigir un buenazo después de las "ostias" que se han llevado por el camino. Pero ya suele ser tarde. Ahora es el hombre bueno el que no quiere compartir su vida con una persona llena de cicatrices sentimentales que se guisó y comió cuando su físico aún le permitía elegir a su antojo. Ahora ya no chata.  

La mujer, en petit comité por supuesto, es superficial, desagradable y vive ajena a la realidad. Para explicar mejor este concepto adjunto una imagen clara:



Una situación que, desde luego, no es culpa de ellas. Una ardilla podría cruzar España, de Galicia hasta Murcia, saltando de pagafantas en pagafantas sin tocar el suelo. Tipos que serían capaces de vender una amistad de años por escuchar un "Hola" en un audio de WhatsApp de la chica que les gusta. He visto como mujeres con 30 kg por encima de su peso rechazaban a un chico porque en vez de medir 1,80 cm medía 1,75 cm. Todo ello entre risas con las amigas y frases tales como: ¡Pero como se atreve este enano a entrarme jajajajaja! Evidentemente se lo puede permitir. Porque al rato tendrá a sus pies al tipo de 1,80 o 1,85 y un cuerpo de gimnasio. Eso si, seguramente solo la quiera para meterla en caliente y después vienen los "me siento utilizada" o "yo valgo mucho más que para un polvo". El problema es que tú solo te acostarás con los hombres que te gusten mucho físicamente y el hombre, estándar, no es exigente. Y menos a las 5 de la mañana con 4 copas de más. En el fondo, sabes que el tipo de 1,75 cm te hubiera tratado bien y te habría mandado un mensaje por la mañana para ver como estabas... Pero preferiste el físico a la persona y te has llevado un chasco. Después de varias relaciones exprés con tios buenos te das cuenta que ser superficial tiene sus peligros y, ahora,  haces tuyas frases como "yo no me acuesto con cualquiera" o "para follar conmigo hay que currárselo mucho". ¿Y los guapos? Huyen. Sin mirar atrás. Ahora es cuando te toca bajar el listón y "hacer casito" a los que rechazaste en su día. Tarde. Llegas tarde.

A día de hoy está mal visto que le digas a una mujer que no te atrae porque tiene unos kg de más, sin embargo se acepta socialmente que un chico no guste por ser bajo, gordo o calvo. Es momento de asumir que si somos superficiales corremos el riesgo de que nos juzguen por el físico. Porque que te echen unas risas por ser bajo duele igual que te llamen gorda, con el agravante de que el chico no puede hacer nada para invertir la situación.

Sé que por escribir esto se me tachará de misógino, machista o que vivo anclado en el siglo XV. Sinceramente, me transpira el miembro viril. Vamos, que me suda la polla.  Hay que dejarse de buscar la aprobación ajena y, especialmente, hay que dejar de autoengañarse, porque tomar el pelo a los demás tiene un pase pero engañarse a uno mismo es triste y dañino.